Para empezar a operar en euros en cualquier momento de un ejercicio contable durante el periodo transitorio, o al término del mismo, se ha de proceder de la siguiente manera: A los distintos elementos patrimoniales que figuren inmediatamente antes del momento en que se decida la llevanza de los libros de contabilidad en euros, se les aplicará el tipo de conversión y se realizará el correspondiente redondeo. Las posibles diferencias que puedan originarse como consecuencia del redondeo se imputarán al debe o al haber de la cuenta de pérdidas y ganancias. Además se dejará constancia del cambio, diligenciando el libro diario , indicando, como mínimo, que se ha optado por llevar la contabilidad en euros y las diferencias que se han producido como resultado del cambio.
Para efectuar el registro contable de las operaciones relativas a la introducción y empleo del euro, se podrán usar las siguientes cuentas:
(Esta información se elaborado a partir del Real Decreto 2814/1998 de 23 de diciembre por el que se aprueban las normas sobre los aspectos contables de la introducción del euro).
En la memoria de las cuentas anuales que correspondan al ejercicio en donde se recojan los efectos producidos por la introducción del euro, se incluirá la siguiente información:
La introducción de la moneda única no sólo supone un cambio del entorno económico en el que opera la empresa. Por su impacto en los diferentes departamentos de la empresa, es, también, una oportunidad para incrementar la eficiencia de la empresa como corporación.
a) Efectos sobre el Departamento Financiero y de Tesorería
Estos departamentos probablemente sean los primeros en sentir los efectos de la introducción de la moneda única:
Eliminación del riesgo de cambio en las transacciones que impliquen a monedas de países de la Unión Europea a partir del 1 de enero de 1999 y reducción del riesgo de cambio con respecto a las monedas de países terceros si, como se prevé, el euro se convierte en moneda vehicular del comercio internacional y en "ancla" de otras monedas.
Debe considerarse, por lo tanto, esta nueva circunstancia y asegurarse que los contratos más afectados (los contratos de derivados, por ejemplo) recojan la fecha de inicio de la Unión Monetaria. Además, en la medida en la que venga recogido en el propio contrato, podría plantearse si es conveniente una renegociación de los contratos a tipo de interés fijo.
Transformación de los mercados financieros, en cuanto que aparece una nueva divisa que, en principio, alcanzará gran protagonismo y en cuanto que desaparece o se reduce el riesgo de cambio, según consideremos monedas de la Unión Europea o no. Por lo tanto, el concepto de rendimiento de los bonos se verá afectado, y factores como el riesgo crediticio, la liquidez del mercado o las diferencias impositivas pasarán a tener mayor ponderación en las decisiones de inversión y financiación en detrimento del riesgo de cambio.
Por otra parte, las empresas deben considerar la posibilidad de denominar las nuevas emisiones de papel comercial en euros e, incluso, si es conveniente la redenominación del stock de deuda ya existente.
Además, las empresas se beneficiarán de la mayor transparencia del mercado y de la potencial mayor disponibilidad de instrumentos financieros.
Efectos sobre los mercados de acciones. Es posible que los mercados organizados de acciones decidan una rápida transición a la moneda única. Las empresas deben tener en cuenta las preferencias de los accionistas, que quizás se inclinen por percibir los dividendos denominados en moneda nacional hasta el año 2002.
Efectos sobre los fondos de pensiones. La desaparición del riesgo de cambio estimulará la diversificación de la cartera, provocando los lógicos ajustes.
Por último, la moneda única permitirá una reducción de los costes financieros, tanto por la desaparición de ciertas comisiones bancarias como por pasar a operar en un entorno que, en nuestro caso, se caracterizará por tipos de interés más reducidos, y una simplificación de las operaciones habituales de los departamentos financiero y de tesorería. Puede que todos los cambios señalados aconsejen una reorganización de ambos departamentos.
b) Efectos sobre el Departamento de Contabilidad y Fiscalidad
En primer lugar, cabría señalar que los saldos en monedas de la Unión Europea pueden experimentar variaciones de valor como consecuencia de la diferencia entre el tipo de cambio vigente cuando se adquirió esa posición neta exterior (o el que se haya tenido en cuenta para su contabilización) y el que se deriva de la fijación irrevocable del tipo de cambio el 1 de enero de 1999.
Esos posibles beneficios o pérdidas podrán ser objeto de imposición, según la legislación nacional aplicable, y deberán ser debidamente contabilizados, siguiendo las normas contables vigentes en cada país.
Por otra parte, todavía han de clarificarse las reglas que regirán el cumplimiento de las obligaciones fiscales y contables de las empresas en cuanto a la moneda de denominación de las mismas durante el período transitorio. La intención de la Administración Pública española es permitir una cierta flexibilidad en este sentido.
Las empresas deben analizar si es necesario efectuar cambios, y en caso afirmativo, de qué naturaleza, en el soporte informático y en el equipo humano del departamento de contabilidad (cursos de formación) durante el período transitorio en el caso de que decidan utilizar tanto la moneda nacional como el euro. De todas maneras, este análisis se hará inevitable cuando el euro se configure como la única moneda con status legal y físico.
Por último, hay que tener en cuenta las reglas que seguirá el "redondeo", reglas que están incluidas en el Reglamento (CE) núm. 1103/97 del Consejo de 17 de junio de 1997.
c) Efectos sobre el Departamento Comercial y de Marketing
La implantación de una moneda única en los países de la Unión Europea supone el "perfeccionamiento" del Mercado Interior.
Una vez eliminadas las barreras físicas, fiscales y técnicas al comercio de mercancías, a la prestación de servicios y a la circulación de personas con la incorporación al ordenamiento jurídico nacional de las disposiciones incluidas en el Acta Única, el obstáculo más notable al comercio es la imposición de usar diferentes monedas, con las trabas que ello lleva aparejado.
Así pues, el euro "acerca" a las empresas españolas un mercado potencial de 370 millones de consumidores, y este cambio tiene que ser incorporado a la forma de actuación del departamento comercial y de marketing. No todos los sectores empresariales se van a ver igualmente afectados, pero todos afrontarán los siguientes cambios:
En primer lugar, se incrementará la transparencia de precios, de manera que será más difícil mantener precios relativamente más elevados para mercancías similares. Esto afectará, sobre todo, a mercancías "estandarizadas", con alto valor añadido y/o con transporte fácil o no costoso, y en las zonas fronterizas.
Las empresas tendrán dos alternativas: (i) operar en mercados segmentados, es decir, que en realidad no estén abiertos a todos los productores-competidores, ya sea porque se apliquen reglas fiscales o especificaciones técnicas discriminatorias (circunstancia que está destinada a desaparecer) o porque la propia empresa sea capaz de segmentar el mercado diferenciando su producto, creando una demanda propia, y (ii) disminuir el precio de venta.
En este marco, se prevé el desarrollo de grandes centrales de compras con actividad en toda Europa y la ampliación de las redes de distribución.
En enero del año 2002, los precios deberán ser "traducidos" a euros, aplicándose las reglas del redondeo incluidas en el Estatuto Legal del Euro.
Las empresas deben ser conscientes del importante papel que desempeñan en este proceso de adaptación a la nueva moneda por su contacto con el consumidor final, llevando a cabo esta "traducción" de la manera más transparente y sencilla posible.
Por ello, también ha sido sugerida la posibilidad de mantener un sistema de precios dobles (presentar los precios en moneda nacional y en euros) durante el período transitorio e incluso después de la aparición física de las monedas y billetes en euros, con dos objetivos: (i) didáctico, esto es, acostumbrar al consumidor a "pensar" en euros, y (ii) como forma de asegurar al consumidor que el cambio de denominación de moneda nacional a euros es una simple "traducción", no debiendo implicar por sí misma ni subidas ni disminuciones de precios.
Las empresas deben considerar la posibilidad de un doble etiquetado o la expresión del precio en euros y en la moneda nacional en la misma etiqueta y la posible modificación del software.
La Comisión Europea está examinando en la actualidad cuál es el mejor mecanismo para la introducción de un sistema de precios duales.
d) Efectos sobre el Departamento de Personal y de Formación
Una de las funciones que se le han encomendado al "departamento EURO" es la responsabilidad de informar y formar al resto de los departamentos de la empresa. Estas dos actividades son esenciales para que la transición a la moneda única se complete de manera exitosa. En este sentido, tres áreas deben ser adecuadamente cubiertas:
El primer grupo objetivo es el personal más implicado en el proceso de adaptación, esto es, el perteneciente a los departamentos de tesorería, financiación, contabilidad e informática.
Por otra parte, a partir del 1 de enero del año 2002 todo el personal de la empresa operará en euros, de manera que deben preverse cursos de formación generalizados.
Por último, aparte de la formación dirigida al desarrollo de la actividad profesional, el personal demandará información sobre los efectos de la introducción del euro en salarios, pensiones, etc.
e) Efectos sobre la Informática Empresarial
Como se ha hecho evidente, la informática será un instrumento básico de apoyo en el proceso de transición. En este marco, todos los programas que incorporen información financiera deberán ser objeto de modificaciones.
A continuación se analizan algunas de las conclusiones a las que han llegado un conjunto de empresas que han efectuado una valoración del impacto que la introducción de la moneda única traerá conmigo.
Los resultados provisionales indican que la magnitud del impacto dependerá de:
si el software utilizado es estándar o se ha diseñado de acuerdo a las necesidades particulares de la empresa, siendo más costoso en este último caso, dado que las empresas informáticas ya han diseñado, en algunos casos, programas de adaptación a la moneda única, compatibles con los programas estándar.
si los programas son capaces de operar en varias monedas.
la antigüedad de la infraestructura informática, ya que a mayor antigüedad, mayor dificultad existe en adaptarla.