Página principal

 

 
Reune Almazán un amplio y diverso conjunto monumental, a través del cual pueden seguirse varios estilos arquitectónicos. Si bien el románico predomina en la mayoría de sus iglesias, también existen notables ejemplos del gótico, renacentista y barroco. Aquí describimos algunos de los monumentos más representativos de esta villa.

~~~~~~~~~~~~~~~~~~

IGLESIA DE SAN MIGUEL

 

Es San Miguel la joya románica de la comarca de Almazán, pese a que su original fábrica de tres naves no queden más que dos tramos con el presbiterio y ábside.
Es románica, también, su bella cúpula y cimborrio que la cubre.
Su originalidad se advierte ya en el exotismo de su irregular planta, donde el ábside se inclina hacia la muralla como si quisiera representar -simbólicamente- la inclinación de la cabeza del Crucificado; si bien, como supone Gaya Nuño, la proximidad del río originó siempre la presencia en la zona de una muralla que impediría la ejecución  correcta de la simetría de la planta.

Iglesia de rasgos cistercienses cuyas naves laterales se cubren con bóvedas de cañón transversales, el ábside con boveda de horno y el presbiterio con medio cañón apuntado. A los pies del templo se aprecian los arranques de lo que sería el tercer tramo de la nave que, en ladrillo, se levantaría en el siglo XVIII.

Pero lo insigne de la Iglesia de San Miguel es su cúpula, a base de ocho arcos de medio punto que, arrancando por parejas sobre ménsulas-capiteles cuyo ábaco da lugar a la imposta corrida, se cruzan no en el centro sino en los laterales inscribiendo en su interior un ojo polígono, base de una linterna octogonal. Arcos de medio punto, de sección rectangular y lisos cuyo cruce dibuja una estrella de ocho puntas de estirpe morisca.

Iglesia de San Miguel
Iglesia de San Miguel

Ha de señalarse también como el cuadrado del crucero se convierte en el octógono -y así soporta la cúpula- por medio de cuatro trompas de cinco arcos abocinados y baquetonados, de influencia persa.
Los arcos de las naves son apuntados y los pilares cruciformes con medias columnas. En lo que respecta a la decoración interior de san Miguel digamos que se hace del modo siguiente:

  1. Líneas de imposta de billetes (ábside, presbiterio y tramo de Bóveda) y de tres filetes en el resto.
  2. Ábacos de capiteles con rosáceas y florones.
  3. Capiteles de las naves a base de motivos muy repetidos que conforman cuadrumanos opuestos y afrontados con hojas por fondo y caballos en dos patas.
  4. En los arcos, fajones que cierran el tramo de la linterna observamos un capitel decorado con dos grotescos hombres barbados que estrangulan, cada uno con una mano, un pavo real o faisán.
  5. Un amplio número de capiteles vegetales, todos ellos de hojas revueltas en piñas.

San Miguel. Cúpula Interior
San Miguel. Cúpula Interior

 

Exteriormente, una galería construida en el siglo XVII protege la entrada. El cimborrio, elegante, consta de un cuerpo octogonal de sillería, con ocho arcos, al exterior apuntados y por dentro de lóbulos.

Sobre ellos corre una cornisilla de arcos lombardos imitación del románico catalán, que servía de división a otro cuerpo superior, también de sillería, con columnillas en las esquinas del octógono y arcos ciegos, terminándose en época no muy posterior, según Gaya Nuño, con linterna de ladrillo de acusado mudejarismo.

El ábside se nos presenta dividido en paños y termina con cornisa de triple moldura ondulada apoyada en canecillos, todos ellos de tres modillones, excepto uno de dos rollos verticales. Entre cada dos canecillos hay una piedra sillar labrada en forma de arquillo ciego trilobulado. Cada uno de los cuatro paños está separado por una media columna adosada de fuste, base ática y capitel vegetal muy esquemático.

Se ha dicho de san Miguel que tiene influencia cisterciense en su disposición, catalana en el ornato del ábside y musulmana en los detalles ornamentales y cúpula. (Gaya Nuño)

San Miguel. Nave principal
San Miguel. Nave principal

 

PALACIO DE LOS HURTADO DE MENDOZA

Si la Iglesia de San Miguel es el máximo exponente de la arquitectura religiosa de Almazán, sin duda alguna el palacio de los Hurtado de Mendoza ocupa el puesto más relevante entre los edificios de arquitectura civil.
Presenta dos partes de  muy diferenciado estilo. El cuerpo del edificio orientado al noroeste, se eleva sobre un abrupto terraplén que mira al río Duero. Su construcción se remonta a finales del siglo XV por mandato de Pedro González de Mendoza y Luna, Señor de Almazán y primer conde de Monteagudo, Guarda Mayor de Enrique IV.

Palacio de los Mendoza. Fachada
Palacio de los Mendoza. Fachada

Forman este cuerpo , sótano y dos pisos. En el inferior se abren tres grandes arcos apuntados, que inicialmente fueron ocho, sin ninguna decoración. Recorre el piso superior una luminosa galería de estilo gótico-isabelino alzada encima de un sobrio antepecho de espaciadas luceras bajas. Tiene dicha galería once arcos de medio punto rebajados que se apoyan sobre pilastras con basas correspondientes al haz de junquillos y cavetos.
Los arcos, que se repiten en el intrados del moldurado de la pilastra, comienzan sobre capiteles adornados de una severa hilera de bolas.
Pueden apreciarse en las enjutas del exterior diez interesantes relieves blasonados.
Se completa la galería con un artesonado de sencilla trama de entrelazados y casetones, que componen estrellas de ocho puntas. Temas vegetales, florones polícromos y foliáceas, son motivos empleados en su decoración pictórica. En diversas habitaciones de esta planta encontramos el mismo tipo de artesonado.

Palacio de los Mendoza. Parte posterior
Palacio de los Mendoza. Parte posterior

Por último, de este primitivo cuerpo del edifico del palacio, que administrado por la familia Mendoza, acogiese entre otros ilustres visitantes, a los Reyes Católicos en las trece visitas que realizaron a Almazán, aún es posible admirar en la escalinata principal un vano a modo de ventanal de puro estilo isabelino. Dadas sus dimensiones y su enmarcación a nivel del suelo, permite suponer que fuera la primitiva puerta de acceso a esta planta. Se abre en arco campanel, el cual al igual que las jambas está recorrido por baquetoncillos en forma de columnas. La ornamentación de las molduras interpuestas entre los baquetones, se realiza a base de tallos nudosos y plantas trepadoras. Dicha puerta sigue postulados de la arquitectura hispano-flamenca y podría datarse a comienzos del siglo XVI.

Constituye la parte de más reciente construcción, la fachada orientada a saliente, que cierra por uno de sus lados la Plaza Mayor, formando ángulo con la iglesia de San Miguel. Es ésta una obra de ampliación   del palacio iniciada en 1575, fecha en que D. Francisco Hurtado de Mendoza y Chacón, hasta entonces Señor de Almazán, fué elevado al rango de marqués por gracia del Felipe II.
Se alza en dos plantas que recorre un alero sobre cornisa, afirmándose en robustas ménsulas qeu albergan lucernas en su parte más alta.
La planta baja tiene seis ventantas recuadradas con molgura, que se corresponden conotros tantos balcones de mayor tamaño en el piso principal, rematados en frontón. Destaca en la parte central, la superposición del balcón principal y portada, que conforman un interesante conjunto artístico de aire clasicista. Ambos poseen columnas jónicas sobre plintos decorados.
Merece reseñarse el escudo con los distintivos de los Mendoza que parte el frontón curvado del balcon principal, dándole un mayor realce y nobleza arquitectónica, componiendo un interesante marco barroco.
Posee el palacio patio interior con robustas arcadas de ladrillo, que sirven de soporte a las crujías de la galería superior, abierto a la escalera principal.

Palacio de los Mendoza. Detalle del artesonado
Palacio de los Mendoza. Detalle del artesonado

 

EL RECINTO AMURALLADO

Un paseo por las callejas de la Villa o sus alrededores puede deparar la contemplación de su antigua muralla. Inertes piedras colocadas con esmero, que se asoman entre caserones adosados, creando una construcción única, altivas puertas de acceso, hoy engullidas por un proceso de expansión, postigos recios... nos acercan a un remoto ayer en el que se suceden colonias musulmanas, liberaciones cristianas, repoblaciones castellanas, arrasamientos navarros y asolaciónes aragonesas, todo ello constatado en el devenir de la Historia y con las murallas por testigo.

Decir Almazán es hablar de sus  murallas, ya que de su traducción al romance resulta "El Fortificado", y aunque su raíz claramente árabe pudiera llevar a confusión hay que fechar éstas en el tránsito de los siglos XII al XIII.
Su disposición se realizaba acorde con las características del terreno, emplazándolas en lugares inexpugnables, o creando obstáculos en las zonas más desprotegidas. Su recorrido es uniforme a lo largo de todo el perímetro, excepto en las puertas conservadas y en el "Rollo de las Monjas", casos estos en los que aparecen torres rompiendo la homogeneidad de la construcción.
Tanto la puerta de Herreros como la de la Villa, situadas a saliente, presentan torreones cilíndricos flanqueándolas, no así la del Mercado -a poniente- con torres prismáticas de marcada tradición árabe. En todas ellas, de torre a torre, vuelan arcos ojivales que sostienen un muro pantalla que sirve de parapeto al matacán. Aún conservan las puertas de Herreros y de la Villa los huecos para encajar las trancas de cierre. La del Mercado, presenta como característica esencial, un hueco entre dos arcos ojivales para alojar el rastrillo.
Algunas marcas de cantero idénticas, repetidas en las tres puertas, despejan cualquier duda que pudiera suscitar su distinta tipología, dejando aclarada la coetaneidad de todas ellas.
El "Rollo de lasMonjas" constituye un refuerzo en el angular de las murallas sitas a noroeste. A modo de torreón cilíndrico está rematado por un cinto de volados matacanes de realización posterior y se eleva en el punto más agudo y estratégico del recinto.
Una reciente restauración realizada en el postigo de San Miguel, cegado hasta entonces, ha permitido además de la recuperación de esta puerta menor de acceso, la posibilidad de contemplar desde el mirador allí situado un espléndido paisaje en el que el Duero en su recorrido adquiere especial relieve.

Puerta de Herreros. Muralla de Almazán
Puerta de Herreros. Muralla de Almazán

 

CONVENTO DE LA MERCED

Del convento de los mercedarios, situado en su día extramuros de la villa, en la calle de la Merced y cerca del campo de San Francisco, una de las zonas de mayor población hoy, apenas se conserva su fachada barroca, parte de los claustros y lo que fuera la capilla mayor de su iglesia. Una parcial restauración efectuada en 1984 impidió el deterioro progresivo de este edificio, cuyos fundadores, la Orden de la Merced ejercieron a lo largo de seis siglos, aproximadamente una gran influencia en la vida diaria de los adnamantinos.

Convento de la Merced
Convento de la Merced

La importancia de algunos de los frailes que aquí vivieron, especialmente de Fray Gabriel Téllez "Tirso de Molina", el cual murió en este convento en 1648 y se supone yace en el cementerio conventual, y el haber sido declarado monumento nacional en 1949, hacen recomendable la visita al recinto.
Sus orígenes se remontan a finales del siglo XIII. La fachada principal da a la calle de la Merced, tiene portada adintelada con dos columnas toscanas a ambos lados, rematadas en frontón curvo, abierto en su vértice para albergar el escudo de la orden.
De lo que fuera la primitiva iglesia con planta de tres naves, tan sólo se conserva su capilla mayor, de cúpula hemisférica. También es posible aún apreciar una parte del claustro, de firme construcción. Originariamente dicho claustro estaría compuesto por dos pisos de arcos de medio punto, con fábrica de ladrillo, alrededor del cual se agrupaban las distintas estancias del convento.
Tras la desamortización de 1835, que motivó la exclaustración de los frailes y la venta de los bienes de la comunidad, quedó el edificio abandonado, empleándose más tarde las piedras de sus ruinas, junto con las del desaparecido convento de San Francisco, para el empedrado de calles y aceras.


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Correo Electrónico